Ritos Básicos en la Sociedad Bubi

Por Francisco Bubi el 17 diciembre, 2015 en Cultura
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Ritos Básicos Bubis

Cada vez más Bubis expresan su deseo de estrechar más los lazos que mantienen con su grupo mediante la celebración de ceremonias y ritos. Sin embargo la inexistencia de maestros oficiales de ceremonias provoca graves errores por desconocimiento y confusión de los ofrecientes. Por eso he creído necesario presentar en este trabajo aquellos ritos básicos que la sociedad bubi sigue realizando, con objeto de que todos tengan acceso a ellos y puedan realizarlos convenientemente.

  1. O öpé palá o pulnadó

Es una ceremonia que se realiza a la semana de nacer el niño. En ella se trata de sacar al niño de la casa de alumbramiento, presentarle a la sociedad y enseñarle su karítyóbo, su nuevo hogar.

Antes de la celebración de esta ceremonia, los padres de la criatura (sobre todo la madre) nombran a un padrino o a una madrina. Esta última será la orientadora y la “otra madre” del niño durante toda su vida.

Una vez elegido el padrino y/o la madrina, hacia las seis de la mañana se presentan algunos familiares para sacar al niño de la casa. Dependiendo de si es un niño o una niña, será el padrino o la madrina quien tendrá en sus brazos al nuevo miembro de la familia.

Antes de sacar al niño fuera de la casa, su padrino o madrina abrirá un aupala (una botella de licor y otra de refresco) para desear los parabienes a la madre por el hecho de haber parido a la criatura y contribuir con ello a la ampliación de su karítyóbo.

Acto seguido, el niño es sacado de la casa en brazos para efectuar el rito del baño cuyo significado es que el niño se críe fuerte y pueda soportar las lluvias y los trabajos de la vida. Actualmente este rito se efectúa de manera simbólica: mientras el padrino o la madrina sostiene al niño, alguien designado por el primero lanza agua al tejado o la pared de la casa. Al resbalar dicha agua habrá de caer encima del niño, al tiempo que el padrino o la madrina dirá en bubi los versos siguientes: ölò ísö ö tyi pulòo; lölò kó lööla, lálò ká lo rué ò tyíyesaala, wë palò saala[1], y después dará una vuelta alrededor de la casa, corriendo lo más deprisa que pueda y seguido de los demás familiares entre gritos de alegría.

Al término de la vuelta, los participantes regresan a casa y entregan al niño a su madre deseando cada uno de los presentes los parabienes y buenos augurios a la criatura y a su madre, entre regalos y gritos de yéíyéba[2]. Después se ofrece a todos una gran comida.

  1. Ö Bösi’o

Se trata del sacrificio que cada uno puede ofrecer a su waíríbo (ángel guardián) para pedirle que todo le salga bien en el trabajo, en casa, en la calle, etc. Pero lo primero que debe hacerse es abrir un aupala (dos botellas: uno de licor y otro de refresco). El contenido de las botellas se ofrece a los participantes y cada uno de éstos derrama un poco en el suelo tras haber consumido el contenido de su vaso. Después del aupala se prepara la comida objeto del bösi’o.

Pero describamos este bösi’o. Una vez preparada la comida (que puede ser una olla con salsa de pescado o carne llevando como únicos ingredientes un poco de sal, berenjenas y aceite de palma), el ofreciente se sienta en el suelo con las dos ollas colocadas delante de él.

Lo primero que se hace es sacar la comida del ofreciente (dos trozos de cada cosa: pescado (generalmente sardinas –porque representan la bondad y la mansedumbre- o carne y berenjenas). Después la persona que mejores sentimientos tiene hacia el ofreciente levanta el plato y la acerca a su boca para que éste mastique sin tocar la comida ni el plato. En otros casos, en lugar de levantar el plato y acercarlo a la boca del ofreciente, esta misma persona coge un trozo de plátano o ñame más pescado, carne y berenjena y se lo acerca a la boca del protagonista de la ceremonia. A este rommuátyötyö se invita al espíritu por el que se realiza la ceremonia.

Una vez que la ofreciente haya probado la comida, los demás pueden iniciar el banquete. Nadie podrá comer con cucharas ni tenedores. Después, cada uno de los participantes se acercará al protagonista y le untará el cuerpo (pies, piernas, brazos, cara) de aceite cogido del plato de cada uno. Esta ceremonia se realizará en dos tiempos: untar hacia abajo, desde el rostro a los pies y deseando que termine la mala racha del ofreciente; untar hacia arriba, desde los pies hasta el rostro, deseando la mejor suerte al ofreciente.

Al término de la ceremonia, el ofreciente no podrá lavarse ni salir a la calle hasta la noche.

En función del linaje al que pertenece este waíríbo, los productos alimenticios podrán ser pescado fresco o carne fresca, berenjenas frescas, etc.

  1. Ö Löbëtò

Como en toda sociedad avanzada, también la sociedad bubi de antaño y de ahora cuenta con algunos personajes específicos cuya tarea principal es poner paz entre dos contendientes, ya sean de una misma o distinta familia. El personaje en cuestión se conoce con el nombre de böëlò (alguien que se dedica a alentar, a bendecir con sus palabras y la energía de sus antepasados a dos contendientes para que encuentren la paz perdida).

En el estudio de los antropónimos bubis hemos tenido conocimiento de una ceremonia específica denominada bönoá, cuya finalidad es pedir a dioses y espíritus para que el pueblo tenga hijos sanos y fuertes. También hemos encontrado antropónimos que hacían referencia a aquellas personas cuya misión era procurar la paz entre los habitantes de un pueblo. El rito de la fecundidad, o el rito de la paz son unas características básicas de la sociedad bubi de ayer y de hoy, ya que lo contrario, es decir, la esterilidad (eöpa) y el odio (ebëtá) ocasionan la desunión y la muerte de la población.

Para que se lleve a cabo el rito de la paz debe haber dos personas irritadas que se hayan insultado con escándalo y estén enemistadas. Según dice Amador MARTÍN DEL MOLINO (1991, 469), el ebëtá mayor se produce en la maldición del padre a sus hijos, o el insulto entre miembros de un mismo clan (itappá) o familia (karítyóbo). La creencia popular asevera que mientras no se expulse el ebëtá habrá desgracias, enfermedades y muertes no naturales en la familia. Y es este temor el que ha hecho que los bubis hablemos del rito de la reconciliación y la paz.

El böëlò, para poder actuar, debe poseer el böhulá (o poder) de sus antepasados. El rito de la paz o la reconciliación comprende cuatro fases:

Primera fase: LA OFRENDA O LA PETICIÓN

La víspera del día convenido en que se desea celebrar la ceremonia, uno de los dos enemistados, o el mayor de la familia, habiéndolo convenido previamente entre todos, se dirige al sacerdote o böëlò para notificarle su propósito sincero de paz y concretar la ofrenda[3] que al día siguiente han de presentar. La ofrenda suele hacerse reuniendo los donativos de cada uno. Acumulados estos donativos, se presentan ante el sacerdote todos los que han de reconciliarse. En nombre de todos habla el mayor de la familia o de los enemistados. Éste deposita la ofrenda en el suelo, poniéndose en cuclillas. El sacerdote toma la ofrenda o parte de ella y la hace pasar por la garganta hasta el mentón del oferente, y la eleva en sus manos a los cuatro puntos cardinales del universo donde están los cuatro batéribo que hacen girar el mundo. El sacerdote habla en estos términos: “oh böhulá de mis antepasados, oh böhulá que vigila el mundo, vengo a reconciliar a éstos, esta familia, este pueblo; que todo resulte bien”. Desde este momento comienza a actuar en el sacerdote böëlò el böhulá de sus antepasados, es decir, su “poder para bendecir y expulsar el mal”.

Segunda Fase: LA CONFESIÓN

Cada uno de los enemistados comienza a confesar todo aquello que, a su parecer, ha podido provocar el ëbëtá, tal como el enfado, la mala conducta de sus hijos, la falta de asistencia durante una enfermedad, etc. Cada vez que el confesante menciona un mal rompe un palito, indicando así su deseo de que aquel sea destruido para siempre.

La discusión entre los enemistados suele ser interminable, pero al final el sacerdote de la paz (böëlò) orienta a todos sobre quiénes pueden ser los más culpables. Todos prometen corregirse para que el ebëtá salga de entre ellos. Entonces el böëlò se levanta y dice: está bien, os pido que no hagáis de nuevo lo que habéis hecho. A lo que todos contestan “que así sea”.

Tercera Fase: EXPULSIÓN DEL EBËTÁ

Una vez que todos se han puesto de acuerdo, el böëlò repite todo cuanto allí se ha dicho (las faltas, los insultos, etc.) para que el rito tenga mayor efecto. Después el sacerdote böëlò se levanta y, con los brazos extendidos, pronuncia las siguientes palabras:

E Ruppë ë baió löbakó lö booba

E Bisíla Esa’á,

Bá batyö bá’a baí lábë, ba sëyètóhö

Tö’a ha bóaëbëtá; tyiaeránbò, ö löbëtò ló púle lelè

Alo tohílè tuè batákíò,

Hálo há séí ebëtá,

Hálo há tyí’ebëtá[4].

Tras estas palabras, cada uno de los enemistados se acerca al sacerdote böëlò y éste unge con aceite de palma la hoja de la planta löbotö pasándola después a todos desde el ombligo hasta la barbilla, hecho lo cual cada uno escupe en el suelo.

Fase Cuarta: EL ÁGAPE

El acto concluye con la participación de todos en una comida, como signo de que el ebëtá ha terminado y el sacerdote habrá concluido el löbëtò (o bétóla: hacer las paces, reconciliarse).

  1. Ë Riwéi (la defunción/muerte)

Ö bötyilèri (el entierro).

Cuando se pierde a alguien se pone en marcha todo un conjunto de actividades que a veces originan una gran confusión entre unos y otros, entre los afectados y los acompañantes. Ante un hecho tan singular, creemos que merece la pena presentar aquí los aspectos más destacados que deben tenerse en cuenta en un acontecimiento semejante.

En primer lugar, y habiendo realizado todos los trámites burocráticos, se adquirirán dos aupala (uno antes de ir al cementerio y otro al volver del cementerio). De vuelta del cementerio se pondrá agua salada en un barreño y aceite de palma en un plato para que todos aquellos que acudieron al cementerio a acompañar al finado puedan purificarse. No olvidemos que antiguamente todos los acompañantes tenían que coger barro y echarlo en la fosa. Una vez en la casa del finado, los participantes directos preparan el denominado ko’è ë síétë. Se trata de un gallo que antiguamente se preparaba para los sepultureros en agradecimiento a su trabajo.

El ritual de la defunción comprende tres fases o períodos:

  • Ripuripurí (los hombres y mujeres visitan los huertos frecuentados por el difunto en vida. A veces se lleva toda la ropa del finado para lavarlo en el río.
  • Bönoa/Bötöitöí (los hombres y las mujeres acuden a la playa en busca del “espíritu” del finado para que no aparezca a los vivos.
  • Löátóra/Böalöri (se realiza al tercer día de morir). Se trata del ritual social más grande, durante el cual tienen lugar muchos actos:
  1. Ë sitém (sitëëri). Es la última comida del difunto y la toma con unas personas escogidas de entre los asistentes al sepelio (familiares y no familiares). Durante el consumo de esta comida por los elegidos, los demás asistentes no pueden comunicarse con éstos so pena de recibir las iras del muerto. En los poblados los consumidores de esta comida suelen estar apartados del grupo. En las ciudades donde no es posible el aislamiento de estas personas, los demás asistentes pueden ejecutar todas las acciones dictadas oralmente por los consumidores del sitém, con la taxativa prohibición de no intercambiar ninguna palabra con ellos.
  2. Ë ritakí (las personas que presiden este acto). Deben ser de la parte paterna y materna del fallecido, sean hombres o mujeres. A ellos se sirve primero.
  3. Ö lörá (¿cómo se distribuye la comida?). Es importante reseñar aquí que la comida no debe distribuirse de forma exocultural, sin tener en cuenta las relaciones sociales entre todos los asistentes. Con ello quiero decir que lo primero a llevar a cabo será colocar todas las ollas llenas de comida delante del ritakí, incluidas las botellas. Acto seguido, alguien contará (en bubi) el número de ollas con salsa y de ollas con tubérculos o arroz, sin olvidar las botellas. Después se procederá a repartir las ollas y las botellas para los hombres y para las mujeres, a ser posible en igual número. Los primeros que deben comer son los miembros del ritakí.

(Continuará)

[1] Nadie abandona este mundo; ahí tienes la lluvia, así caerá sobre ti, pero no temas.

[2] Grito de alegría que puede traducirse por “¡viva!”. Al decir alguien yéíyéba los demás contestan ¡híëë!

[3] Constituyen la ofrenda todas aquellas cosas que puede aportar cada uno de los implicados (bebidas, comida, objetos de regalo, etc.).

[4] ¡Oh Dios que hiciste el cielo y la tierra, oh Diosa Bisila Esa’á, estas personas hicieron mal, estaban en discordia, vamos a quitar el mal, perdonadles, que la reconciliación salga bien, así lo decimos nosotros tus siervos, aquí había una maldición, aquí ya no hay ninguna maldición!.

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1 Comentario

  1. Remibi Bueriberi 28 diciembre, 2015 Contestar

    Quiero agradecer el trabajo de todos y al haber subido todo esto en la red y estar al alcance de todo quien le importa su cultura. Aveces no hacemos los ritos por desconocimiento de ello para no equivocarnos. Lo escrito permanece y me siento muy orgullosa de todos vosotros por q era una de mis preocupaciones en cuanto a mi cultura bubi. Por lo menos los bubis como yo q carecemos de identidsd definida nos sentimos apartados aveces marginados pero con estos datos trataremos de enseñar a nuestros hijos y que aprendan a ser bubis auténticos. No es lo mismo querer enseñar q enseñar sabiendo.Mil gracias a todos

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