Migraciones y asentamientos bubis: lo que contó Mösámë’anda (I)

Por Francisco Bubi el 11 abril, 2016 en Cultura
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Observaciones: vamos a emprender una emocionante experiencia. Se trata de aprender y saber quiénes somos los bubis y cómo llegamos a nuestra querida isla de Bioko. Para ello, vamos a leer (y también reescribir) lo que nos legó el mösámë’anda blanco Antonio Aymemí Ferrer.

CAPÍTULO I

Los bubis pertenecen a la familia [lingüística] bantú. Como esta gran familia, la estructura de la lengua bubi es [flexiva], y se caracteriza por el empleo exclusivo de prefijos los cuales determinan el número y demás accidentes del nombre, pasando de este al adjetivo y al verbo por reglas muy racionales. Existe la creencia de que los “bantúes” vinieron de las fuentes del Nilo, Ubangui y Congo. Entre los grupos están los mestizos o la unión de pigmeos y los camitas o etíopes. El segundo grupo está formado por los mismos negrillos y los hotentotes [khoisan] siendo este segundo grupo el más numeroso. El primer grupo de estatura más elevada y de coloración más clara, está formado por los bamasa, los sangana, los nzemzem y todos los fang, en los cuales van incluidos los yaúndes, los bulus de Camerones [Camerún], los ntumu, los bujeba, etc. Son del segundo grupo los ibalas, batangas, subus, gumbas de Camerones, los pongües de Gabón, los bengas, los kombes, balengues y bapukus y finalmente los bubis de Fernando Póo.

Se supone que perseguidos por las caballerías árabes que buscaban esclavos y tal vez por la desertización de su territorio original, según cuentan sus leyendas, en su huida buscaban el mar o una gran [extensión] de agua. Su caminar, que duró tal vez doscientos años, los encaminó en dirección suroeste. Llegaron al río Sanga cambiando de dirección, pasaron el Molundu, Misum encontrándose más abajo las fuentes del río Kom afluente del Ntem o río Campo, y prosiguiendo su camino no abandonando las orillas del Campo. Llegaron al Atlántico. Aquí hicieron un alto y sentaron sus reales estableciéndose en la desembocadura del Río Campo y Kribi (Camerún). La marcha de tantas gentes y las infranqueables selvas africanas, hizo que los grupos se fueran separando y cambiando el deseo de sus metas.

Estableciéndose en la zona del río Ntem o Campo fueron multiplicándose y aumentando las diferentes tribus. Con el tiempo llegaron otras tribus más guerreras y poderosas; y viéndose los bubis invadidos, decidieron cambiar de hábitat para huir de la esclavitud. Se reunieron los prohombres de las diversas subtribus para tratar el caso resolviendo de común acuerdo abandonar aquellas tierras. Y como en días limpios se divisaba el pico de la isla de Bioko que con sus 3000 metros de altitud, que asomaba con gallardía en el sereno mar, iniciaron los preparativos cortando gigantescos árboles para fabricar cayucos con los que pensaban llegar a las costas de esa montaña que percibían. Llegaron al acuerdo que no lo hicieran todos a la par, para disimular mejor su partida. Solían embarcarse de noche, amaneciendo en alta mar. La travesía duraba dos días y al tercero llegaban a la isla. Empleaban grandes hojas de palma a guisa de vela y de esta manera no malgastaban tanto esfuerzo.

Rumbo al noroeste llegaban a punta Santiago, llamada por los mismos bubis mö’ala mué mëbíla. En llegando a este punto unos viraron hacia el norte y otros hacia el oeste. Los que hicieron rumbo norte fueron los Ba’ábba, Basakátö, Balókètó, Bantabarí, Bilèlëppa, Baaó, Bakakë, Bariaöbé. Los que se dirigieron al oeste, fueron los Babiaoma, Balatyálátyá, Batéété, Balókó o Bakókó y Barèka. Los Ba’ábba fueron [de] los primeros que pisaron tierra fernandina [isla de Fernando Poo], pues tan luego como llegaron a la ensenada que se halla entre los pueblos de Baaó y Abebo formada por las puntas Soledad y Salvador, atracaron los cayucos y saltando a tierra, se subieron inmediatamente a la meseta o planicie que hoy llamamos valle de Moka y que los bubis conocen con el nombre de Ri’aábba, Ri’ábba o Riappá, según los distritos; y en aquellos llanos y montes fundaron sus asentamientos reales. Otros continuaron rumbo a Concepción donde abandonaron sus embarcaciones y siguieron a pie. Los Basakátö salvaron los collados que hay entre Concepción y San Carlos y fueron a establecerse al Norte de esta última bahía, quedándose los Balókètó en las vertientes de ambas bahías. Unos vinieron por el collado que se halla al sur de Riökörityö de Balatyá y entre la parte este de la cordillera y la parte oeste del lago de Moka y estos son los Babiaoma y los Balatyálátya. Otros siguieron, topando con la Gran Caldera del Sur en la cual tiene origen el río Tudela denominado por los bubis Ölè. Para vadearlo les costó muchos días como me contaron algunos ancianos. Los últimos que llegaron de esas oleadas parece ser que fueron los Batéété y Bakókó. Los mapas que figuran a continuación recogen la llegada de los bubis a la isla de Bioko hace muchos miles de años.

mosameanda 1 mosameanda 2 mosameanda 3 mosameanda 4

Para no extendernos en esta parte vamos a poner los distritos bubis de la Isla con sus propios nombres y los de sus pobladores en singular y plural y según los nombra[ba]n en el Norte y en el Sur de la misma. De aquí se vendrá en conocimiento de cuán equivocados hemos estado los que no somos bubis en dar iguales nombres a los bubis de los diferentes distritos y a los mismos distritos. Porque, por ejemplo, Basupú o Batete, no significan los distritos sino sus habitantes. Los nombres de esos distritos son Isupú e Itëttë o ö Möté’é:

NOMBRES DE LOS DISTRITOS

NOMBRES DE SUS HABITANTES

Español Bubi Singular Plural
  Norte Sur Norte Sur Norte Sur
Biapa

Intobari

Bilelipa

Bau

Bakake

Bariobé

Basuala

Baney

Rebola

Basapo

Basilé

Banapá

Basupú

Botenós

Toplapla

Basakato

Boloko

Ombori

Balachá

Batete

Bokoko

Ureka

Riappa

Rintobari

Boeppa

Bahu

Boake

Iriaobe

Isuala

Oney

Rebola

Isapo

Osilé

Onapá

Isupú

Oloeri

Otoikoppo

Isakato

Boloko

Ombori

Oelachálachá

Obotehé

Obòhòkò

Urèka

Riabba

Bontobari

Boeppa

Bahu

Boake

Ririaobe

Risuala

Oney

Rebola

Risapo

Osilé

Onapá

Risupú

Oloeri

Otoikoppo

Risakato

Moloko

Ombori

Oelachálachá

Omotehé

Omòhòkò

Urèka

 

Boappa

Bontobari

Boelelepa

Bohau

Bokake

Boriaobe

Bosuala

Boney

Boriabebola

Bosapo

Bosilé

Bonapá

Bosupú

Boloeri

Botoikoppo

Bosakato

Boloketo

Bobiaoma

Bolachàlachà

Botete

Bòkòkò

Borèka

Moabba

Montobari

Moelelepa

Mohau

Mokake

Moriaobe

Mosuala

Money

Boriabebola

Mosapo

Mosilé

Monapá

Mosupú

Moloeri

Motoikoppo

Mosakato

Moloketo

Mobiaoma

Molachàlachà

Motete

Mòkòkò

Morèka

Biappa

Bantobari

Bielelepa

Bahu

Bakake

Bariaobe

Basuala

Baney

Bariabebola

Basapo

Basilé

Banapá

Basupú

Baloeri

Batoikoppo

Basakato

Baloketo

Babiaoma

Balachàlachà

Batete

Bakoko

Barèka

Biabba

Bantobari

Bielelepa

Bahu

Bakake

Bariaobe

Basuala

Baney

Bariabebola

Basapo

Basilé

Banapá

Basupú

Baloeri

Batoikoppo

Basakato

Baloketo

Babiaoma

Balachàlachà

Batete

Bàkòkò

Barèka

 

Mösamé’anda sigue hablándonos de cuanto le contaron nuestros antepasados. Y dice que “Allá por los años 1897 encontrábame en Musola, adonde en aquel entonces solían acudir para sus negocios particulares grandes muchedumbres de bubis procedentes de Riabba, Balachá, Ombori y de todo Boloko, y he aquí que cierto día se presentó el jefe Riringó acompañado de los principales de su pueblo. Después de hablar de los negocios por los cuales había venido, el bueno del jefe me dice amigablemente en Musola: Padre, Vds. no han sido acertados en establecerse en Musola, mucho mejor le fuera si hubiesen fundado una Misión en Batete: allí hay muchísima gente y muy deseosa de instruirse. ¿Como, respondile, ignora Vd. que hace diez años que está fundada la Misión de Batete? Me respondió: ga lo a obbi Omotêhe o atá o pula, moale Omotêhé ikeddo bba Omotèhé oatá la Omotêhé o ñña. Sé perfectamente que mucho tiempo tienen Vds. una Misión en Batete del Sur, pero los Batete son dos, el Batete del Sur y el Batete del Norte. Pregunté donde está el Batete del Norte? Me respondió, el Batete del Norte es el territorio comprendido entre Basakato del Oeste y Baney ambos inclusive en donde viven los Batoikoppo, Baloeri, Basupú, Basilé y Bariabebola. Por lo que quiso darme a entender el buen hombre que muchas ventajas hubiéramos reportado de establecernos entre los Baloeri (Botenós) en vez de Musola. En 1914 me encontraba en Baney y como no supiese hablar con perfección el dialecto de allá, les hablaba en bubi de Basupú del Oeste. Un día le pregunté si me entendían y la respuesta en su propio dialecto fue: Bue toola al’a batete toolala, moae choe o ohala. Aunque Vd. Hable como los de Batete, le entendemos perfectamente.

Los bubis que pueblan las alturas de Boloko y Batete de San Carlos [Luba] arribaron los postreros a la isla. Al llegar a esos lugares ocupados por los Batoikoppo, Baloeri, Basupú, Banapá, Basilé y Bariabebola. Con la venida del nuevo pueblo aquel país fue incapaz de contener y alimentar a tanta gente, por lo cual los primeros pobladores tuvieron peleas con muchas muertes ante la avalancha de nuevos pobladores. Vencidos viéndose forzados a pedir la paz a los invasores y nuevos Batetes, llegaron a un acuerdo de que los dejaban irse siempre que fueran a vivir lejos de aquella zona. Antes de emprender la marcha fueron al Bojiammó, Mojiammó Mohiamorimó o Adivino a preguntarle hacia donde debían dirigir sus pasos. El Adivino contestoles que enviasen algunos hombres al monte y procurasen cazar un venado vivo nchon o nchu, atasen al cuello del animal una esquila campanilla y luego lo dejasen libre. Mandó que todo el pueblo con sus jefes al frente fuese siguiendo al venado, no se detuviese en parte alguna hasta que el mismo venado se parase y aunque le hiciesen andar a la fuerza, el animal se negase a dar un paso más y no temiesen, que el espíritu o morimó titular patrón de Batete los acompañaría y dirigiría sus pasos hasta el lugar donde serían felices. Esta es la razón porque los Batete del Sur carecen de espíritu o morimó titular, ya que huyó [partió] con los primitivos Batete del Norte. La travesía duró casi una semana y al llegar a Basupú del Oeste el venado negose a andar, así comprendieron la señal del espíritu protector. Los Basupú y Baloeri como familias más nobles eligieron para su residencia el mismo lugar donde se detuvo el venado. Los Basupú del Este y los Baloeri al Oeste separados únicamente por una barranca. Los Batoikoppo se retiraron un poco al Oeste de los Baloeri, lugar erróneamente llamado Toplapla. Los Basilé se situaron al Este de los Basupú en las estribaciones del pico de Santa Isabel, los Banapá ocuparon la parte llana al norte de los Basilé, entre los ríos Agua Negra y San Nicolás. Y los Bariabebola [Rebola] escogieron la parte nordeste de los Basilé por morada, que es el terreno comprendido desde el río Borabetcho hasta los confines de Baney.

Con el tiempo los Basakato se multiplicaron excesivamente, en tal forma que el lugar ocupado por ellos resultó pequeño para contener a tanta gente. De aquí se originaron continuos altercados sobre la posesión de palmeras y terrenos para las plantaciones de ñames y malangas, viniendo frecuentemente a las manos, siendo causa de derramarse alguna sangre. En cierta ocasión, por disputarse dos individuos una palmera, vino a dividirse todo Basakato en dos grandes bandos, el mayor de los cuales y más poderoso venció al más débil, obligando los vencedores a los vencidos a expatriarse. En su emigración hicieron rumbo al Norte, pidiendo hospitalidad a los Batoikoppo, Baloeri, Basupú, Banapá, Basilé Bariabebola, en fin a todos los Batete del Norte y a los Baney y ninguno de ellos los admitió en sus tierras. Por fin llegaron al lugar habitado por los Basuala y como éstos fuesen pocos en número y muy extenso su territorio, les cedieron la parte meridional del mismo, que abarca desde Bariaobe hasta el río que pasa tocando el pueblo de Rebola de Basakato del Este, del cual es Jefe ahora un tal Borikó. Andando el tiempo los Basakato se apoderaron por la fuerza del trecho que va del mencionado río hasta el pequeño barranco que hay al sur de Bau de Basuala. En conclusión las tierras que posee[n] hoy día los Basakato del Este pertenecieron a los Basuala. Pero los dos Basakato tienen el mismo origen, tanto es así que su dialecto es idéntico.

Las costumbres de los bubis eran antiguamente en gran manera salvajes, bárbaras y crueles. En un libro escrito por un comerciante alemán de Costa de Oro, traducido después al inglés e impreso en Londres en el año 1705 se leen textuales estas palabras : The island of Fernando Póo in inhabited by a Savage and cruel sort of people, which he that deals sorth ought not to trust. Y en una memoria portuguesa tratando a los habitantes de Fernando Póo cuenta que allá por los años 1810 un barco inglés atracó en la bahía de San Carlos para hacer aguada y en llegando un bote al río, salió del bosque una patrulla de bubis enteramente desnudos armados con flechas hechas de una madera muy dura, llamada por ellos bechika o mechika y á flechazos mataron a los infelices marinos del bote. De aquí el horror de los extranjeros de internarse en la Isla. He oido contar a los más viejos que lo que es hoy finca de Vivour de Boloko San Carlos, fue el lugar preferido de los batete del Sur para armar emboscadas a los baloketo. En tiempos pasados tuvieron crueles batallas. Ocultos entre las malezas los batete esperaban a los baloketo que bajasen a la playa y saliendo repentinamente del escondite mataban a los varones y se llevaban a su terreno a las mujeres y niños. El saltear, sorprender a los viajeros y matarlos a traición era cosa común entre ellos, tanto que un jefe por muy poderoso que fuese no podía poseer el título de Boána o Boabe equivalente a nuestro, Héroe o Varón Ilustre. Sino había matado a un enemigo personalmente y esto tenía que ser a traición, y además sino tenía cinco esposas eôtò, esto es, legitimas según sus leyes. Este título es muy ambicionado por ser honrosísimo y lograrlo poca gente.

Las causas más comunes de las guerras entre ellos eran la fuga o rapto de alguna mujer legítima de los prohombres del distrito y el robo de palmeras o quitarse mutuamente las calabazas pendientes de las mismas para extraer su aguardiente. En tiempo de guerra si cruzaba el territorio algún infeliz, le cortaban la mano derecha. Yo he alcanzado a ver muchos mancos.
El pueblo de Moeri, que fue en la antigüedad muy numeroso, y el de Risule, que era algo menor como poblados de Boloko más cercanos y vecinos de los Basakatos, hostigaban igualmente sin cesar a esos últimos mucho menos numeroso. Estos, viendo la superioridad numérica de aquellos, evitaban el enfrentamiento, más llegaron a tales extremos los insultos y atropellos e insolencia de los Baloketo que no pudiéndoles tolerar por más tiempo los Basakato aceptaron el reto y trataron de medir sus fuerzas con los Baloketo. Ambos se encontraron en una planicie que existe entre el lago Claret y la trocha abierta después con el falso nombre de camino de San Carlos. Los Basakato, como peleaban a la desesperada e iban a jugarse el todo, estaban resueltos a vencer o morir. Atacaron con tal ímpetu que desbarataron a sus enemigos y metieron confusión entre sus filas. Más luego rehaciéndose éstos y llegando la inmensa muchedumbre de Baeri y Basule sobre las reducidas huestes de los Basakato, hicieron carnicería en ellas, de tal forma que quedó la llanura literalmente sembrada de cadáveres y así vencidos los Basakato viéndose obligados a pedir la paz y rendirse. Les concedieron la paz con dos condiciones, 1º que les cedieran el territorio comprendido entre los ríos Balohó y Rupé. El río Balohó es el que llamamos Río Grande y al que otros pretendiendo ingresarlo todo en esta isla española, llaman Big River. El Rupé es el que pasa por la finca de Chacar, de modo que Ponofén y Riringo pertenecen ahora a Boloko. 2ª condición: que los Basakato tienen que pagar a los Baeri y Basule un tributo anual de muchachas casaderas sin determinar el número de ellas. A tanta humillación viéronse forzados los infelices Basakato. Con lo dicho se explica el porqué se ven tan pocas muchachas casaderas en Basakato del Oeste.

Las venganzas, tanto públicas como privadas, eran casi diarias. Hubo en Bokoko dos muchachas que eran dos maravillas de perfección y hermosura. El Mochuku principal de Batete, llamado Mai, se enamoró de ellas y las pidió a su familia, más como Mai era tenido como enemigo declarado de los Bakoko, la familia de las muchachas se negó. Mai en su enojo juró vengarse cruelmente de los Bakoko. Reunió a todos sus fieles Batete, armoles y fuese con ellos a emboscarse en las cercanías del pueblo donde residían las muchachas. Esto acontecía en la época de las faenas agrícolas. Los Bakoko fueron a sus trabajos dejando en el pueblo a los niños y ancianos y las mujeres que estaban criando. También se quedaron las dos hermosas doncellas. Luego que la gente estuvo fuera salieron los Batete de su emboscada, degollaron a todos los pequeños sin dejar uno con vida y cogiendo las dos hermosas se las llevaron con mucha ostentación y algazara al Rihata o Rijata de Mai. Viendo el éxito de su acción intentaron repetirla y para ello cogieron el camino de la montaña, mas llegó a oídos de los Bakoko la noticia que los Batete volvían a reiterar sus fechorías. Bien armados se escondieron en ambas orillas de un gran barranco por donde tenían que pasar los Batete. Cogidos entre dos fuegos y sin poder huir hubo una horrible matanza y cogieron prisionero al mochuku Mai. Lo ahorcaron en la plaza pública de Bokoko. Muerto Mai volvió a florecer la paz y el bienestar en Batete y Bokoko, estrechándose las amistades; sin embargo tenían metido en el corazón el degüello de sus pequeños y con disimulo esperaban la oportuna venganza; y una noche que tenían en custodia un nutrido número de niños los degollaron a todos. De aquí se encendieron nuevas guerras. Destacaban en las luchas los Baleha que eran los mejores guerreros de los Batete a quienes el difunto Vivour apellidó Bualalókolo, palabra que significa “soldado picante”.

Este estado de cosas duró hasta el año 1880 en cuyo tiempo viendo el supremo Mochuku de Riappa llamado Moka [Möókáta], que continuando en aquella forma el exterminio final de la raza bubi era rápido y seguro, dio un edicto prohibiendo bajo severísimas penas que ningún pueblo, ni particular se tomase la justicia por su cuenta y en caso de querella, presentasen la misma a él como rey que era de los bubis. Para esto instituyó un cuerpo de tropa ligera que rondaban por los pueblos haciendo justicia y castigando a los culpables. A esta tropa denominaban Lohúa o Lojúa. A últimos del año 1888, el Padre Jaime Pinosa, Superior de María Cristina (Batete) impidió la ejecución del mochuku de Bateha de Balachá, llamado Mohale, el cual estaba condenado a ser decapitado. Las últimas correrías de la Lojúa tuvieron lugar en enero de 1895 que avisado el gobernador José de la Puente por los padres de Batete de que la Lojúa se hallaba en Balachá, envió marineros armados que la dispersaron”.

Nota: Mösamé’anda se refiere a la persona que publicaba artículos en la revista La Guinea Española entre 1903 y 1941. Dichos artículos fueron publicados en un libro titulado Los bubis en Fernando Poo (1942).

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