La pubertad en los bubis

Por Francisco Bubi el 20 junio, 2016 en Costumbres Bubis
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LA PUBERTAD EN LA SOCIEDAD BUBI

Según el Mösámë’anda, la pubertad solía manifestarse entre los muchachos de los 15 a los 16 años y entre las niñas de los 13 a los 14. En los lugares septentrionales [del Norte] de la isla, se celebra [o celebraba] de la siguiente manera. Llegado el día, al joven se le ungía todo el cuerpo con ntola, se adornaba con sus galas como son bipá bësörí o mësörí y otros que ellos usan, y provistos sus acompañantes de grandes calabazas de vino de palma, se presentan al bötúku del pueblo, le ofrecían una de las calabazas llena del exquisito licor y daban cuenta del motivo de la visita. El bötúku recibía la calabaza con muestras de agradecimiento, le daba un nuevo nombre con que en adelante habría de ser llamado y conocido; después de realizar ciertas ceremonias, el muchacho era admitido en la categoría de mozos del poblado y le indicaban al mozo de mayor dignidad del mismo poblado bajo cuyas órdenes habría de estar mientras permaneciera soltero. Posteriormente celebraba con este y los mozos del poblado una fiesta. El nombre que se le daba, referido a la mocedad o juventud, era o es bösèsèpè. El anterior nombre se refería a la infancia boláë (niño). En adelante a nadie que fuese igual o de menor edad que el mozo le sería licito llamarlo con el nombre de la infancia.

La entrada en la pubertad entre las niñas no se celebra con fiesta o ceremonia particular. Cuando llega a ser hábil, que ellos la tienen por tal a la edad de 17 o 18 años, los padres lo ponen en conocimiento de sus pretendientes para cuando gusten puedan ir por ella. Antes de admitirla en casa, requiere que la moza sea inspeccionada para cerciorarse bien de si ha sido desflorada o todavía permanece virgen. Esta inspección se acostumbra a practicar únicamente en los poblados del Norte de la isla; en los poblados del Sur no está en uso. En el Sur para reconocer si la doncella es todavía eötö o virgen, utilizan un método que consideran no puede fallar. Del sistema se encargan dos o tres ancianas pertenecientes a ambas familias. Si resulta virgen las familias se felicitan mutuamente y colman de bendiciones a la muchacha; mas si se comprueba que ha sido desflorada ¡qué días más tristes la esperan!

Los bubis cuando escogen a una niña, dicen que lo hacen por su eötö, su virginidad, porque la doncella que la ha perdido aunque sea a la fuerza, pierde con ello su valor y su belleza. A la doncella virgen le ungen todo su cuerpo con ntola formando caprichosas figuras y adornos, y engalanándola con muchos bipá, mësörí o bësörí y mil variedades de abalorios. Así es llevada por sus propios padres o los que hacen sus veces a la casa de su futuro esposo. Este la coloca en una choza  contigua a la suya a la cual dan el nombre de bula y aquí estará algún tiempo según sea el lugar de la isla.

Su ocupación diaria en esta reclusión será comer bien y procurar con esmero el aseo, adorno y hermosura de su persona, sin poder salir sino para las necesidades urgentes, sin alejarse sino a muy corta distancia, hasta el día de la celebración de la boda. En este encerramiento es visitada frecuentemente por su futuro esposo y aquí es donde ofrece la flor de su virginidad y a las veces sale ya en estado interesante. Durante el encerramiento de su futura esposa, el novio trabaja sin descanso para procurarse lo necesario para la solemnidad de la boda, ayudado muchas veces por los amigos, hermanos cognaticios, tíos, etc.

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